
Durante los últimos meses se ha constatado una fuerte actividad de policías y militares españoles de paisano en esos territorios vascos, lo que supone otro elemento que acrecienta la preocupación. Hace tan sólo unos meses el vecino de Domintxaine Juan Mari Mujika denunció un secuestro con interrogatorios y propuesta de colaboración incluidos. Es significativo asimismo que quienes han denunciado la desaparición hayan lanzado la pregunta «non da Jon?», grito de aquéllos que durante veinticinco largos años han exigido información sobre el paradero de Popo Larre. Por todo ello se debe abrir cuanto antes una investigación seria y transparente sobre el paradero de Jon Anza.
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